|
|
||
|
Seguridad |
||
|
| ||
& TELECOM Están Orientando en la Tecnología Inalámbrica Wi-Fi, Frente a Bluetooth: 3Com Modernizan
Red & SERVICIOS & INDUSTRIA Irrumpe Microsoft en el Mercado de Soluciones CRM
|
En
la Transeconomía Especulativa Los recientes desplomes bursátiles de WorldCom y Xerox nos remiten al crac de Wall Street en 1987, por la incertidumbre respecto a la catástrofe. ÀHubo, habrá una auténtica catástrofe? Lo que ha aparecido de nueva cuenta es, de una manera deslumbrante, la distorsión entre la economía ficticia y la economía real, y esta distorsión es la que nos protege de una catástrofe real de las economías productivas. ÀEs un bien, es un mal? Si no hubiera una desconexión entre ambas economías, hace tiempo que se habría producido tal desastre. Estamos dominados por catástrofes virtuales que no estallan: el crac bursatil y financiero internacional. Evidentemente, puede decirse que eso estallará ineluctablemente un día, pero los hechos están ahí: nos hallamos en una situación en la que eso no estalla. La única realidad es esta desenfrenada ronda orbital de los capitales que, cuando se desmorona, no provoca un desequilibrio sustancial en las economías reales. Sin duda, porque la esfera de los capitales flotantes y especulativos ha adquirido tal autonomía que ni siquiera sus convulsiones dejan huella. Sin embargo, donde dejan huella mortal es en la propia teoría económica, totalmente desarmada ante el estallido de su objeto. Y es que la economía virtual y la economía real no tienen las mismas dimensiones, ni las mismas reglas. Tenemos que habituarnos a esta partición, a un mundo dominado por esta distorsión. La hiperrealización del gran capital financiero, orbitalizada por encima de nuestras cabezas en unos vectores que se nos escapan, al mismo tiempo escapan a la realidad: hiperrealizada la moneda, circula en un espacio inaccesible, pero al mismo tiempo deja al mundo tal cual es. Al fin y al cabo, las economías siguen produciendo, cuando la menor consecuencia lógica de las fluctuaciones de la economía ficticia tendría que haber bastado para aniquilarlas. El mundo sigue existiendo; los millones de dólares de capitales flotantes se han vuelto un enjambre-satélite que gira incansablemente alrededor de nosotros. Y sin duda es mejor así. En el tiempo que llevan girando y aunque estallen en el ciberespacio (como los miles de millones perdidos en el crac de 1987), el mundo no ha cambiado, y es lo máximo que se puede esperar, ya que la esperanza de reconciliar la economía ficticia y la economía real es utópica: los miles de millones de dólares que flotan son intransferibles a la economía real Ðafortunadamente, por otra parte, pues si por milagro fuera posible reinyectarlos en las economías de producción, se produciría inmediatamente una auténtica catástrofe. La catástrofe virtual es un puro juego de reglas flotantes y arbitrarias, un juego de catástrofe donde la economía, entregada a la especulación pura, se convierte en economía virtual liberada de las economías reales (no realmente, claro está: virtualmente, pero justo ahora no es la realidad sino la virtualidad la que posee el poder)
|
|
|
Computerworld y Computerworld.com.mx y los respectivos logos son marcas registradas de International Data Group Inc. |